Una enfermera de Chihuahua, en el Hospital General: faltan las medicinas, personal, camillas…

Amalia (nombre ficticio) es enfermera del Hospital General de Chihuahua desde hace 8 años. Su vocación es tan grande que esta convencida de que es capaz de lidiar con los problemas habituales de desabasto e infraestructura que registra el sector salud público. La joven profesionista espera que un día se le reconozca con un salario suficiente y con la empatía de la gente.

Amalia considera que no hay nada mejor que poder ayudar al prójimo. Es por esto que desde muy joven decidió convertirse en enfermera y buscar una oportunidad de trabajo en el Hospital General de Chihuahua, donde labora desde hace 8 años.

El encuentro con la profesión se generó de manera casual, pero representó la consecuencia natural de su necesidad de servir y ayudar. La chihuahuense actualmente trabaja durante el turno vespertino del área de urgencias, lugar en el que ha aprendido a recurrir a su ingenio para resolver problemas como la falta de camillas, medicamentos y personal. Debido a este último problema, en un turno de siete horas llega a atender hasta 20 personas.

“En un turno de siete horas atiendo en promedio a 20 personas. El tiempo no es suficiente para dar atención personalizada. Como hay mucha demanda y se ve rápido a los pacientes, el tiempo va desde cinco a quince minutos. En lo personal yo trato de ofrecer una atención de mucha calidad para que expresen todo lo que sienten y todo lo que traen.”, afirmó Amalia.

La falta de personal suele tener un efecto con los pacientes del hospital público que generalmente se quejan por los largos periodos de espera y la poca atención que reciben durante dicho periodo de tiempo. En opinión de Amalia, hace falta que ellos entiendan los protocolos y los instrumentos con los que se determinan las verdaderas emergencias.

“La gente es muy demandante, no entiende que hay protocolos de atención y que nosotros no podemos dar preferencia a personas con gripe frente a otras que lleguen con sangrado. Ese es el problema con las quejas”, denunció la profesionista.

 En el 2015 el Primer Informe Ciudadano sobre Calidad y Acceso Efectivo de Salud de la organización Cohesión Social determinó que el promedio de espera para ser atendido en una consulta en un hospital público es de 1 hora con 32 minutos. Y a su vez, el 61 por ciento de las unidades de urgencia incumple con el tiempo establecido por la norma mexicana. La NOM 027- SSA3-2013 establece en el punto 5.6 que ningún paciente deberá esperar más de 12 horas en el servicio de urgencias.

“Nosotras no podemos hacerlo solas”, respondió Amalia a la pregunta sobre los largos periodos de recepción e insistió en la necesidad de ser empáticos con las enfermeras superadas en número por la cantidad de enfermos y pacientes.

“Nosotras corremos, peleamos con camilleros si es necesario. Intentamos atender al mayor número de personas posibles, algunas de nosotras, incluso, dedicamos más horas de lo establecido en nuestros contratos y aún así las personas no se cansan de responsabilizarnos por los tiempos. Entendemos que puede ser molesto y desesperante, pero me gustaría que entendieran que somos pocas y aunque conocemos las reglas no podemos hacerlo solas”, agregó Amalia.

De acuerdo con las Estadísticas de Salud del 2014 de la OCDE, en México existen en promedio 2.6 enfermeras por cada mil habitantes. La cifra que esta muy por debajo del 8.8 promedio de los países integrantes. En el estudio, solo Corea, Chile y Turquía se encontraban por debajo de México.

 EL DESABASTO 

Para Amalia no hay nada que el ingenio de las enfermeras no pueda resolver. Ante las carencias de medicamento, camas y otros instrumentos necesarios siempre estarán las técnicas ya aprendidas, por ejemplo, “los guardaditos de los lockers” , las peticiones previas de apoyo y las solicitudes directas a los pacientes.

“Lo grandioso de ser enfermera es que puede tener un poco de ingenio para sacar adelante las cosas que hagan falta. Tener un poco de chispa, remediar una cosa con otra. Inteligencia y sentido común es lo que hace falta para resolver, saber cómo acomodar y hacer que las cosas fluyan mucho más rápido(…) Durante este periodo yo no he sentido que nos hagan falta instrumentos, se tiene lo necesario y lo que no se consigue con un familiar”, dijo Amalia.

Sin ningún complejo, la enfermera reconoció que suelen servirse de los pacientes para poder completar lo necesario para trabajar. Medicinas, gasas, vendas, algunos sueros y hasta cobijas para pasar las temporadas más frías son algunas de las peticiones más comunes.

“Pedimos algunos medicamentos para el dolor, gasas, vendas, en general el material de curación. Algunas veces las personas ya bien listas con su propia insulina, sus cobijas (…) Yo creo que ahora tenemos lo necesario para trabajar, durante otros periodos padecimos esta clase de problemas, pero ahora creo que todo va mucho mejor”, añadió la chihuahuense.

En el estudio Panorama de Salud 2017 presentado por la OCDE , México ocupaba el penúltimo lugar en una tabla de 35 países en el rubro de gasto de bolsillo, es decir, el que las familias realizan para atender enfermedad. En el 2018 el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) declaro que el 41 del salario de los mexicanos era destinado para atender alguna enfermedad.

En la imagen de enero de 2015 se observa al entonces Presidente Enrique Peña Nieto en su visita al Hospital de la Mujer en Chihuahua en donde entregó la ampliación y modernización de sus instalaciones. Los médicos del sector salud de esa entidad hoy denuncian falta de equipo y personal. Foto: Cuartoscuro.

SALARIOS POCO REPRESENTATIVOS

Amalia explicó que el trabajo de una enfermera implica un desgaste físico, provocado por las largas jornadas laborales sin espacio de descanso o distracción, un desgaste emocional ligado a la cercanía con los pacientes y un constante riesgo de contraer todo tipo de enfermedades. Tres variables que afirmó “no se toman en cuenta al distribuir nuestros salario”.

“Para el riesgo que corremos, sobre todo el sanitario, porque tiene contacto con todo tipo de población, creo que el sueldo no es suficiente. Yo ganó 12 mil pesos, este es mi único trabajo y honestamente a penas si me alcanza”, afirmó la enfermera.

En el 2017 la Universidad Nacional Autónoma de México realizó un cálculo de 43 mil 062 pesos como gasto para un estudiante de enfermería en una universidad pública, mientras que en una universidad privada el número alcanzaba los 693 mil 939 pesos. A su vez, el salario promedio se establecía en 9 mil 900 pesos.

Los salarios fluctúan dependiendo el tipo de hospital en el que se trabaje (público o privado) y el nivel de estudio con el que cuenten las enfermas; es decir, ser auxiliares, licenciadas, maestras o doctoras, y especialidades.

En esta imagen de agosto de 2011 se observa al entonces Gobernador de Chihuahua, César Duarte, junto con Felipe Calderón Hinojosa, ex Presidente de México en el hospital infantil de Chihuahua. De acuerdo con denuncias, el ex Gobernador dejó una serie de pendientes en el sector salud como el desbasto, el abandono y las deudas de la Secretaria de Salud.Foto: Cuartoscuro.

De acuerdo con el Observatorio Laboral, de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS), los estados en los que se paga mejor a los profesionales de enfermería son: Baja California (14 mil 498 pesos), Baja California Sur (11 mil 998 pesos), San Luis Potosí (11.503) y Yucatán (11 mil 134 pesos). Por el contrario Guerrero, Guanajuato, Tlaxcala, Estado de México y Veracruz son los lugares donde menos se percibe sueldo, todo con menos de 8 mil pesos.

“La enfermera es el corazón del hospital, la que hace valer todas las indicaciones, la que entra en contacto con los pacientes, la que se vincula con el doctor y facilita su trabajo. Las enfermeras deberíamos tener oportunidad de ganar más, de seguir creciendo, de tener tiempo para seguir capacitándonos”, pidió Amalia.

EL ABANDONO

Cuando Amalia habla sobre su trabajo solo tiene cosas buenas que decir. Los problemas diarios le parecen poca cosa. Por un lado es su vocación la que le hace pensar de esta manera y por el otro la seguridad de que se vienen tiempos mejores para el hospital relacionados con el cambio de administración estatal.

“Las cosas son un poco diferentes con el actual gobierno, ahora me parece que tenemos lo necesario. Antes escuchaba a los médicos y a mis compañeras del área de piso lamentar las condiciones del hospital. Yo no sé si las cosas estén cambiado, pero a mí me parece que está pasando lo malo”, dijo Amaliasobre el tema sin querer ahondar más sobre la política de salud estatal y las acusaciones en contra del ex Gobernador César Duarte.

El Gobierno del priista César Duarte dejó una serie de pendientes en el sector salud como el desbasto, el abandono y las deudas de la Secretaria de Salud.

En su momento, el nuevo Secretario de salud, Ernesto Ávila, señaló que el saldo dejado por la administración anterior incluía: equipo médico en mal estado, adjudicaciones indebidas y pagos de servicios superiores a precios del mercado. Además, el Instituto Chihuahuense de Salud tenía cuentas por cobrar por 750 millones de pesos con diferentes instancias, una de ellas el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que debía a la dependencia 20 millones de pesos por el concepto de prestación de servicios al personal del instituto político.

La información disponible en la pagina oficial del estado señala que en la administración pasada hubo licitaciones favorecidos a ciertos proveedores de medicamentos por 440 millones de pesos. Sin embargo, los medicamentos no eran entregados a los pacientes. Asimismo, se encontraron 28 millones de pesos en medicamentos caducos y una inversión de 27 millones de pesos en equipos que estaban en almacenes sin poder ser utilizados durante tres años.

Las obras inconclusas también fueron una tendencia del gobierno priista. El hospital de Especialidades y Cancerología de Ciudad Juárez, iniciado en el año 2014 por César Duarte, quedó inconcluso y fue hasta el año 2018 que el Presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió a completarlo.

A pesar de la buena percepción que esto ha traído al actual gobierno de Chihuahua, encabezado por el panista Javier Corral Jurado, las críticas y protestas de los trabajadores del sector salud en el estado aún están latentes. En diciembre del 2018 un grupo de trabajadores impuso un paro en el Hospital General para exigir el pago puntual de sus prestaciones. Al respecto, el Gobernador contesto que había una falta de recursos, pero que el pago se realizaría en dos entregas una en diciembre y otra en el mes de enero.

Por Karen Castillo

 

SinEmbargo

Comentarios

comentarios