El ascensor social

Por: Ing. Agustín Hernández Rojo

 

Egipto se unificó como imperio alrededor del año 3000 antes de nuestra era y prevaleció durante más de 3 milenios hasta que fue conquistado por los romanos. El filósofo e historiador Charles Van Doreen, sugiere que una de las razones por las cuales el imperio prevaleció tanto tiempo fue por su sistema en el cual preferían el status quo, sin cambios, aún y cuando el cambio fuera para mejorar. Los oficios se heredaban y en pocas palabras los egipcios aceptaban la vida que les había tocado tal cual era y cumplían su rol sin cuestionarse, a fin de cuentas era una receta para vivir sin mejoras sustanciales pero sin sobresaltos. de mantener una calma chicha.

Pareciera que la sociedad actual es muy similar a aquella sociedad egipcia, donde la movilidad social es muy reducida, un tanto por políticas públicas erróneas o mal implementadas, pero también por falta de interés y desánimo de los ciudadanos, traducido en una bajísima participación política, entendida ésta en su sentido más amplio. En consecuencia los ciudadanos, pierden su eminente esencia, que es la participación social. 

El objetivo de una sociedad es permitir la realización de sus individuos, por tanto una sociedad que no lo logra es disfuncional. Entonces ¿Vivimos en una sociedad libre, equitativa y justa?  

Digamos que un ciudadano promedio tiene el deseo de ir a otro país. ¿Lo puede hacer? ¿Tomar un avión e ir? Hay varios factores que pueden impedírselo, el costo del viaje, el idioma, el pasaporte, la visa, etc… ¿Somos libres?

Otro ejemplo, un ciudadano de clase económica baja denuncia ante la autoridad un atropello ¿Tendrá la misma capacidad de éxito ante la autoridad que un ciudadano perteneciente a la clase económica alta? ¿Somos iguales?

Un último planteamiento, el senador estadounidense Bernie Sanders comenta en Twitter que Jeff Bezos, dueño de Amazon gana en 10 segundos más dinero de lo que un empleado promedio de su compañía gana en un año completo. ¿Es justo?

Los deciles permiten clasificar a la población por ingreso, para calcularlo solo se debe sumar el ingreso anual por hogar y dividirlo entre el número de integrantes. En el decil más alto se perciben más de $643,280.00 per cápita anuales según cifras del INEGI actualizadas al 2016.

Si estar en un decil superior es sinónimo de calidad de vida, entonces ¿qué políticas públicas se deben implementar para que el grueso de la población se mueva a un decil decoroso?

Algunos autores, entre ellos Ricardo Raphael, coinciden que -en México y muchos países- el elevador social, que permite ascender entre los deciles económicos, está descompuesto, quien nace pobre muere pobre, quien nace clase media muere clase media y quien nace rico muere rico.

Claro qué hay garbanzos de a libra -los menos- y que con una mezcla de conocimiento, habilidad, destreza, ayuda y algo de suerte logran subir en la escalera social, pero los casos tipo Steve Jobs son los menos en un mundo de 8 mil millones de habitantes.

Los líderes mundiales deben propugnar para hacer de este mundo uno donde no haya elevadores sociales descompuestos, donde se pueda acortar la brecha entre ricos y pobres, donde el nacer pobre no sea sinónimo de estancamiento de por vida.

Una buena educación es la base para arreglar el elevador social, en China, por ejemplo, los padres hacen esfuerzos enormes por proporcionar a sus hijos estudios en las mejores universidades con la finalidad de incrementar sus posibilidades de éxito.

Habrá que revisar y replicar las buenas prácticas de países como Noruega, Islandia, Países Bajos, Nueva Zelanda, donde sus niveles medios de vida son altos, así como sus índices de distribución de riqueza y PIB per cápita. El Foro Económico Mundial establece que algunas de las políticas exitosas en esos países son: una mayor inclusión de las mujeres en la fuerza laboral, alta participación de la sociedad civil, una cultura de tolerancia a las diferencias, negociaciones colectivas que protegen los derechos de los trabajadores (sin corrupción sindical), vigoroso sistema educativo vocacional, buen sistema recaudatorio de impuestos.

Las nuevas generaciones siempre brindan esperanza en alcanzar una sociedad más equitativa, justa y libre. Dos mil años de noes también han creado síes.

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