Sex Education serie que retrata el furor juvenil

-Muestra los cambios biológicos sin tabúes en una etapa compleja con sentimientos al límite; narra la vida de personajes con vidas empáticas a la realidad actual.

Si 13 Reasons Why fuera una buena serie se llamaría Sex Education. El punto de partida es el mismo; los conflictos escolares, el popular, el rebelde, los históricamente dejados de lado y los estudiosos sin remedio, sólo que, en este caso, el punto medular es el despertar sexual, las maneras de afrontarlo y las diferentes relaciones entre sexo y romanticismo.

No conozco a nadie que no pueda recordar un amor desgarrador de la adolescencia, donde parece que el corazón se aprieta y la respiración se agita ante la menor provocación. Si pudiera hablarle a mi yo del pasado, me gustaría decirle que la vida no se acaba con la primera ruptura, que después de ése habrá otros diez amores de la vida, que disfrute la valentía, que se amigue con la inocencia, que ya habrá tiempo para dolores y angustias. Por supuesto, ella —es decir, yo— no me escucharía.

Eso es parte del encanto, la necedad absoluta que caracteriza a los adolescentes y la terquedad de los adultos, que pretenden sustituir la adrenalina de la experiencia por una serie de consejos de otros tiempos, otras personas y otros contextos.

Cuando comienza Sex Education, pienso en los padres que no saben qué hacer con sus hijos, que no los entienden, que no recuerdan el remolino de hormonas, la torpeza de las extremidades desproporcionadas, los senos que crecen y queremos ocultar a toda costa, la sensación de incomprensión absoluta en todos los ámbitos y con (casi) todas las personas. Y como si crecer no fuera lo suficientemente difícil, la madre de Otis, nuestro protagonista, es terapista sexual.

  • El Dato: La historia está dedicada a la generación Z y tiene por objetivo abordar temáticas que históricamente se han ocultado a los adolescentes, con un enfoque diferente.

Freud y Lacan, seguramente se estarían riendo desde algún lugar del universo mientras madre e hijo intentan entenderse dentro de la incomunicación, conocerse sin invadir la privacidad y ayudarse a pesar de la distancia insoslayable de edades, intereses y objetivos. En definitiva, un vínculo igual de conflictivo y torpe que el resto, con la presión extra del psicoanálisis puertas adentro. Paradójicamente, Otis terminará aconsejando a sus compañeros de escuela sobre sus primeras experiencias sexuales, a pesar de su nula experiencia y sus propios conflictos en la materia; definitivamente es más fácil ver la paja en el ojo ajeno.

Cuando termina Sex Education retomo la esperanza. Pienso en la maravillosa energía de la juventud que nos lleva a probar cosas nuevas, la emoción a flor de piel que nos hace sentir que la vida es maravillosa y, pocos minutos después, que la vida es terrible con la misma magnitud. También pienso en los primeros amores, la intensidad de la sensaciones recientemente descubiertas, la piel que pide a gritos el contacto, las primeras veces que siempre son movilizantes y los adioses que parecen ser los últimos (aunque años después descubramos que las despedidas se acumulan y las distancias se ensanchan).

Si pudiera comunicarme con mi yo del pasado, le escribiría una nota pequeñita y se la pegaría en un lugar donde pudiera verla constantemente. Esa nota diría: “Decepcionar a los padres está bien”.

Apuesta por los más jóvenes

La apuesta de la plataforma streaming  por el público joven ha estado presente.

  • Skins (2007-2013)
  • The End of the F***ing World (2017)
  • American Vandal  (2017)
  • Everything Sucks!  (2018)
  • Kiss Me First (2018)

La Razón

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