Trastorno de ansiedad, no psiquiátrico, que afecta a 9% de los mexicanos

Las personas huyen de un “peligro” sin medir el riesgo, en su afán desmedido de autodefensa, explica la académica de la UNAM, Diana Patricia Guízar ◗ Palpitaciones aceleradas, problemas al respirar y pérdida de control, perfil de quien las padece.

 

En nuestro país, entre siete y 12 por ciento de la población padece algún tipo de fobia, siendo algunas de las más comunes: la aracnofobia o miedo a las arañas; la aerofobia, temor a viajar en avión; la agorafobia, a los espacios abiertos; la cinofobia, a los perros; la tripanofobia, a las inyecciones; la claustrofobia, a los espacios cerrados; y la glosofobia o miedo a hablar en público, entre otras.

Las fobias son un tipo de trastorno de la ansiedad que tienen repercusiones negativas en la vida diaria de las personas, como sentimientos de inferioridad y culpa, autoestima baja, aislamiento y depresión y no son, como algunas personas lo consideran, trastornos psiquiátricos graves, explicó Diana Patricia Guízar, académica de la Faculta de Medicina, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Se trata, explicó, de un conjunto de síntomas desproporcionados de autodefensa, que se manifiestan ante un suceso u objeto en particular, ello, a pesar de que las personas que lo sufren sean conscientes de que su miedo no representa peligro; quienes padecen fobias sufren de palpitaciones aceleradas, problemas de respiración, deseos de huir y pérdida de control, precisó.

Ejemplificó: si aparece un animal, un objeto o situación que produzca fobia, la persona afectada buscará alejarse sin razonar de qué manera lo hará y tampoco se dará tiempo para medir los riesgos que pudiera correr en su afán de alejarse de determinada situación.

Puntualizó que con base en información del Instituto Nacional de Psiquiatría, las fobias son el diagnóstico psiquiátrico más frecuente, tanto en niños como en adultos: entre siete y 12 por ciento de la población general en México las padece.

Se trata de un mecanismo de huida que se enciende en el cerebro primitivo. “El sistema de defensa se activa, pero el de planeación no, situación que puede ser riesgosa porque en un ataque de fobia la gente puede salir corriendo y cruzar la calle sin precaución”, ejemplifica.

Este tipo de miedos, abundó, surgen por experiencias traumáticas o por transmisión genética y “desde el punto de vista psicológico, un evento traumático podría desencadenarlas. Desde el aspecto biológico, ocurren por predisposición: si hay antecedentes familiares de ansiedad o depresión, se tiene más susceptibilidad a desarrollar fobias”. No obstante, aún no se conocen todos los mecanismos implicados.

La académica sostuvo que muchas de estas fobias afectan mínimamente a las personas, de ahí que no vean necesario acudir al médico para tratar este tipo de temores; sin embargo, existen algunas fobias, tales como la social, que sí perjudican gravemente la calidad de vida.

Refirió que datos de la Encuesta Nacional de Psiquiatría refieren que sólo cuando la fobia se asocia a otro trastorno de ansiedad o afectivo (depresión) que pudiera generar problemas sociales o familiares, la gente acude a los servicios médicos, pero también porque tiende a restarle valor a los miedos.

El tratamiento para una fobia es la terapia de exposición y la psicoterapia específica. No es necesario tomar medicamentos, pero si se deja pasar mucho tiempo antes de iniciar un tratamiento, es probable que ya se hayan desencadenado otros trastornos, concluyó.

 

La Crónica

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