El presupuesto es una papa sin cátsup

Por: Manuel Narváez Narváez

Email: mnarvaez2008@hotmail.com

El primer presupuesto de la era lopezobradoriana equivale a una papa sin cátsup. O, como diría Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, cuando resumió el encuentro Chihuahua, a donde asistieron grillos de chile, de dulce y de manteca; “esto es un mazacote”.

Pero vamos por partes, como en una necropsia. El paciente, es decir, México, atraviesa por una transformación política, de cambio verdadero, como puntualizaban los impulsores del movimiento que encabeza el presidente nuevo de paquete.

Tras el paso de 6 presidentes de la república acostumbrados a dilapidar el peculio nacional en todo menos en favorecer el desarrollo de los más fregados, obvio es que den patadas de ahogado al desvanecerse su modus vivendi.

El pueblo votó, lo quieran o no, abrumadoramente por un proyecto de nación aparentemente distinto al de las últimas cuatro décadas. Con antelación, tantos como doce años, fuimos advertidos de que las políticas públicas neoliberales servían para dos cosas. Ninguna incluía apostar por los de abajo.

La nueva realidad es que ahora el sartén por el mango lo tiene el movimiento de regeneración nacional. A la nueva oposición se les volteo el chirrión por el palito, cuando antes eran ellos, los del PRI, PAN y PRD los que gozaban aplicando la aplanadora en el congreso federal a la “verdadera izquierda”.

Justo es poner en contexto que López Obrador era muy enfático al comprometerse a redistribuir recursos en becas para jóvenes y adultos mayores. En este rubro ha sido consistente y eso es digno de reconocerse. Está cumpliendo, hasta ahorita.

Qué de dónde van a salir esos recursos para cubrir los programas sociales,  -asistencialistas- se desgañitan gritando algunos gobernadores (por favor NO MMN)?, pos de los recortes a algunos de los privilegios que por décadas gozaron los hijos de la…….política neoliberal. Cierto, una buena porción de ésos se estrenaron en el gabinete presidencial y como legisladores de la 4T.

Yo no veo mal que se aliviane a la raza que engrosan las filas de la pobreza. En lo que sí detecto un grave problema de fondo es en el centralismo asfixiante de los recursos públicos. No es sano ni presagia una distribución justa para las entidades federativas y municipios.

Yo esperaba que la cantaleta de una nueva realidad para el país que democráticamente y de buena fe le endosó toda la confianza al proyecto de nación de López Obrador; se cristalizara. Todo indica que no va a ser así, por el contrario, se encamina a ser una pésima copia a la inversa de los gobiernos conservadores del siglo XIX.

Las contradicciones del recién estrenado gobierno de México en materia de distribución de recursos delinean un panorama confuso y harto fecundo de incertidumbre, al tradicional estilo priísta: ´si, pero no´; ´no es que sea feo, solo que es mal parecido´; ´no es corrupto, aunque no transparente¨, o ´tal vez si, tal vez no´.

La ira que despertó AMLO y sus secretarios al confeccionar el proyecto de presupuesto para el 2019, justifica de cierta manera la reacción de la reducida oposición. Es inadmisible que en el paquete económico se haya rasurado recursos a la educación, por error según ellos, y que la cultura y la investigación hayan quedado casi  lampiñas por la podadora.

Aun no acabo de comprender cómo diablos va a crecer la economía al 4% que proyecta el presidente de México, si la poca lana de inversión pública la va a concentrar en el sureste mexicano. Y no es oponerme a eso, porque es sabido que es la región más olvidada de los presupuestos federales en 40 años.

Yo pregunto, en qué estaban pensando los ideólogos de MORENA cuando se sentaron a correr el lápiz para equilibrar el gasto público y la inversión pública. Está bien entrarle con programas sociales a los grupos vulnerables, pero se necesita dinero para fondearlos y esto, solo se obtiene generando polos de desarrollo e invirtiendo en infraestructura en todo el país, no solo en una quinta parte del territorio.

Más que las entidades federativas, porque los gobernadores, todos, son tan tóxicos y mañosos como el centralismo porfiriano; los municipios requieren recursos públicos para hacer obras, fortalecer sus fuerzas de prevención y enchular las ciudades para que el inversor foráneo traiga sus billetes con confianza.

Que los recortes aplicados en muchas áreas afectan los gastos superfluos y prebendas de la burocracia aristocrática, la compro, pero no concibo la idea que a los ciudadanos que no vivimos en el sureste mexicano nos den trato de segunda o desdeñen a los alcaldes como si fueran menores de edad. Cada región del país tiene sus propias necesidades y queremos ser nosotros los que decidamos en dónde y cómo invertir los recursos.

Espero, sinceramente, que Andrés Manuel se escuché así mismo, que se acuerde que es de sabios cambiar de opinión. Ese presupuesto debe ser modificado para que los municipios reciban más recursos para obra pública. Si se requiere cambiar la legislación de coordinación fiscal, pos que la cambien chingaos, para eso tienen mayoría. Solo se necesita ser congruentes, tener voluntad y los destos que mostraban cuando se trepaban a la tribuna de San Lázaro para protestar contra las imposiciones de los neoliberales.

P.D. No decepcionen a la gente. Es de cobardes esconderse tras los desplantes del pasado y pretextar con las mismas argucias. Se supone que MORENA es distinto, o ¿me equivoco?.

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