La vida perfecta de un avatar

Por: Ing. Agustín Hernández Rojo

Es cierto que las redes sociales han revolucionado el mundo, han derrocado regímenes y hecho gobernantes, se han vuelto en referente de medio de comunicación masiva per se, quitándole poder a los medios tradicionales, pero también debemos reflexionar su cara opuesta.

Las redes sociales también han reforzado los sentimientos narcisistas de las personas. Es común observar una vida casi perfecta, una relación inmejorable, siempre bien vestidos, poses bien estudiadas -eso si con varios intentos para obtenerlas-, ropa recién comprada para la ocasión, buen paisaje y si es tu cumpleaños no pueden faltar los globos con tu edad.

En redes sociales la vida es en parte utopía. Hace poco vi la película Upgrade -se las recomiendo- una película ambientada en el futuro donde aparecen unos tipejos que se la pasan semanas pegados a unos lentes de realidad virtual todos absortos, estúpidos, como idos del mundo real, por estar metidos en la realidad virtual, viviendo una vida ajena, de su avatar. Es más, la misma película de Cameron habla de ello y lleva implícito el tema en su título; acorde a la Real Academia Española, avatar significa fase, cambio, vicisitud, en la religión hindú encarnacion terrestre de alguna deidad, también significa reencarnación o transformación.

No por nada en los últimos años ha incrementado el trabajo para fotógrafos, diseñadores, no sólo profesionales, sino aficionados y hasta los mismos jóvenes toman cursos de fotografía y diseño. También han aumentado los suicidios de jóvenes, lo cual considero que es un tema correlacionado al hedonismo, falta de autoestima y materialismo.

Todos los detalles de la foto son altamente cuidados. Instagram, Facebook y Snapchat se han vuelto los maestros de la fotografía, le han enseñado de forma empírica a millones de usuarios como tomar la foto perfecta, pero también han sido el instrumento que le permite a la gente alimentar su ego.

Facebook también es un bazar donde se ofertan los mejores rostros, las mejores poses, la mejor ropa. Un mercado donde las cosas son personas y ni cuenta se han dado.

¿Qué se debe hacer? ¿Cerrar redes sociales? No lo creo, tampoco hay que demonizarlas, son más sus aspectos positivos que los negativos, pero si se debe hacer una reflexión muy profunda y estar conscientes de esta situación; ser nosotros mismos, no es necesario la gran escenografía, ni fingir, ve y tómate una foto con un ser querido en un día cualquiera, en un lugar común, de tu vida cotidiana y súbela. Que las redes sociales sean un medio para dar a conocer buenas acciones, buenas ideas, bellos momentos.

Sin filtro, sin producciones artísticas, sin poses. Menos fotos de objetos y más fotos de experiencias, de seres amados, de conocimiento, gratitud, paisajes y aprendizaje.

Y a la siguiente que vayas a subir algo pregúntate: ¿Eres un avatar o eres tú?

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