Pedimos “korima” no limosna; raramuris a las afueras de Palacio de Gobierno

Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., 21 de julio del 2018.- Cuando la pobreza y la marginación alcanzan niveles definitorios, lentamente se transforman en un componente más del paisaje urbano que la sociedad asimila como natural, es lo que se encuentra ocurriendo en la ciudad de Chihuahua, donde es común ver niños pequeños pedir “kórima” en los cruceros de las principales avenidas.

La pobreza y la marginación tiene sucumbidos en el silencio generalizado a las etnias indígenas quienes al verse amagadas por el hambre y la necesidad en contubernio con la impunidad con la que operan grupos armados en la Sierra Tarahumara, deciden dejar sus montañas, pinos y todo su bosque para venirse a refugiar a la ciudad.

La titular de la Comisión para los Pueblos Indígenas (COEPI), María Teresa Guerreo Olivares, destacó que, el desplazamiento de las etnias indígenas “no necesariamente se da hacia la ciudad de Chihuahua en su magnitud general, sin embargo, la capital del estado, este puede ser un lugar, pero hay otros como Guachochi, Creel, San Juanito, Madera y Cuauhtemoc”.

El fenómeno del desplazamiento de las etnias indígenas es un reto que va desde el INEGI para poder contabilizarlo y conocer la magnitud del problema que va estrechamente relacionado al tema de la inseguridad y pobreza, dijo Guerrero Olivares.

En ese contexto, la funcionaria estatal “no pudo decir que etnias de las que habitan en la Sierra de Chihuahua, emigran más, sin embargo, los raramuris son quienes terminan migrando a las grandes ciudades”, aunque hasta el momento no existe una cifra exacta que nos pueda dar el panorama completo de este fenómeno.

Es de esa forma en que llegó Fidela y sus tres hijos de una comunidad indígena de Nonoava, municipio ubicado a 212 kilómetros aproximadamente a dos horas y media de la capital del estado.

Fidela platico que los motivos por los que dejó su hogar en una comunidad cercana a Ojos Azules fue por el hambre que padecían, no llueve, no hay maíz ni frijol la hizo tomar sus pocas pertenencias para venirse a la ciudad, con sus tres hijos quienes al igual que ellas piden “kórima” a un lado de Palacio de Gobierno.

Pedrito de seis años se acerca a los vehículos que se detienen en el cruce de la avenida Aldama y Venustiano Carranza, su carita cubierta de mugre deja ver la inocencia que despliega en sus ojos y una tierna sonrisa que te rompe el corazón, su ropa gastada pone de manifiesto la pobreza y marginación en la que se encuentra sucumbido.

Y así Pedrito junto con sus hermanitos piden “korima” que en raramuri significa comparte conmigo, justamente es lo que a su corta edad pide el pequeño, no pide una limosna, sino que los chabochis como ellos nombran al mestizo comparta con ellos las bienaventuranzas que la vida les otorga todos los días.

En México a nivel nacional a la fecha existen más de 55.4 millones esto de acuerdo a cifras del CONEVAL, quien ha destacado que conforme pasan los años, hay más pobres en nuestro país, prueba de ello es que solo en el 2010 se tenían contabilizados 52.8 millones en el 2012, después la cifra se incrementó a 53.3 millones para finalmente en el 2014 alcanzar los 55.3 millones de pobres.

Cabe destacar que Chihuahua se encuentra en el lugar 18 como las entidades federativas con personas en pobreza extrema en el 2010, lo anterior de acuerdo con el CONEVAL, quien destacó que, con el paso de los años este fenómeno se ha ido reduciendo la pobreza pues en el 2010 contaba con 1,371.6 posteriormente en el 2012 la cifra se redujo a los 1,272.7 hasta llegar al 2016 con 1,150.0 pobres.

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) en el estado de Chihuahua se tienen contabilizados un aproximado de 1,391.74 indígenas pertenecientes a la raramuri, Pima, Guarojios entre otros, siendo los municipios con mayor presencia Morelos, Uruachi, Ciudad Juárez, Guachochi, Chihuahua, Guadalupe y Calvo, Guazaparez.

Comentarios

comentarios