Tillerson en América Latina o ¿el regreso del Gran Garrote?

Rex Tillerson, secretario de Exteriores de EE.UU., visita México, Argentina, Colombia y Perú. Insinuaciones sobre una opción militar en Venezuela y su silencio ante la militarización en México evocan épocas del Tío Sam.

Si bien Donald Trump ha hablado de “no descartar una intervención militar en Venezuela”, su secretario de Estado no lo secunda, pero sí propone una “acción doméstica de los mismos militares venezolanos contra el régimen de Maduro”, como lo expresó este 1° de febrero en la Universidad de Austin, antes de iniciar su primera gira por América Latina.

Una cosa es que un político de oposición de cualquier país de América Latina exprese lo que piden a gritos muchos venezolanos: una intervención militar de un país extranjero que los “libere” del régimen que ellos mismos llevaron por las urnas al poder, y otra cosa es que los mayores representantes del Gobierno de Estados Unidos inciten, insinúen o propongan el uso de la fuerza militar para derrocar a un Gobierno latinoamericano.

¿Busca acaso Washington regresar a la obsoleta Doctrina de Monroe, de “América (el continente) para los americanos (de Estados Unidos)? “Nos preocupa mucho esa postura. Más cuando la opción militar de la que habla Tillerson no se refiere solo a Venezuela sino a otros países de la región en donde se respaldaría una intervención militar, en caso de cualquier inestabilidad”, dice a DW Maureen Meyer, analista de WOLA, y especialista en seguridad de Estados Unidos y México. WOLA es un centro de estudios “promotor de la democracia”, con sede en Washington.

“Expansión militar a espacios civiles”

“Preocupa además, que la Casa Blanca intente justificar, o por lo menos, dar a entender que no se opone a la expansión del papel militar a espacios de la vida civil en países demócratas”, agrega Meyer, antropóloga de la Universidad de Arizona.

Justamente, este 2 de febrero, Rex Tillerson inició su gira en México, en donde el 22 de diciembre de 2017 entró en vigor la controvertida Ley de Seguridad Interior que otorga al Ejército un “poder discrecional” para diseñar políticas de seguridad, una tarea que en una democracia le corresponde a los civiles.

Llama la atención el silencio otorgador de la administración de Trump, cuando la Ley de Seguridad Interior de México ha sido criticada hasta por Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y WOLA misma: “Cuando los soldados debieran regresar a los cuarteles y se debiera fortalecer el papel civil de la Policía, el Congreso de México le ha entregado al Ejército hasta la recopilación de información de instituciones civiles y la autonomía para reprimir protestas”, advierte Meyer.

Retórica colonialista de administración Trump solo le ayuda a Maduro

Si bien los insultos de Trump a los inmigrantes y la continua exigencia de que México pague “El Muro” no cesan, la realidad en el campo militar es otra: “En efecto, la cooperación militar funciona a las maravillas, sobre todo en la lucha contra los cultivos de amapola, cuya erradicación han presenciado incluso efectivos de EE.UU. en México”, apunta Maureen Meyer, quien recuerda que “México y Estados Unidos son de los pocos países del hemisferio cuyos ministros de Defensa no son civiles, sino generales”.

La Venezuela del extinto comandante Chávez es justo un país en donde los militares han recibido de manos de Nicolás Maduro el control y usufructo de la importación de alimentos y hasta el manejo de la explotación de petróleo, su mayor y única industria. “Por esto, entre otros factores, es que los militares no están, por ahora, interesados en derrocar el régimen de Maduro, como lo insinuó Tillerson”, explica a DW Geoff Ramsey, subdirector de WOLA para Venezuela.

DW actualidad

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