El nefasto legado de “Estado Islámico”

La organización terrorista Daésh, autodenominada “Estado Islámico”, ha sido en gran medida derrotada, al menos en un sentido militar. Pero su ideología pervive, por ejemplo en los niños que crecieron en su régimen.
La milicia terrorista Daésh o “Estado Islámico” (EI) está casi derrotada casi por completo en Siria e Irak. De acuerdo con el Ejército estadounidense, los yihadistas se han marchado del 98 por ciento del territorio de ambos países que en el pasado controlaron. Y las fuerzas sirias, iraquíes y estadounidenses planean recuperar también ese 2 por ciento restante.
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Para alcanzar ese objetivo, el Ejército de Estados Unidos ha llevado a cabo 58 ataques aéreos entre el 29 de diciembre y el 5 de enero, según el Departamento de Defensa del país. En ellos han participado aviones de combate, drones, helicópteros, misiles y artillería pesada.
“El califato físico se ha roto, ha sido fracturado, pero el trabajo continúa”, afirmó en rueda de prensa el pasado 11 de enero la portavoz del Pentágono Dana W. White. “Seguiremos adelante con las operaciones porque en última instancia tenemos que asegurarnos de que las condiciones sobre el terreno no permitan al ISIS volver nunca”, añadió, utilizando este acrónimo alternativo para el grupo terrorista.
Este, sin embargo, es un objetivo difícil de alcanzar, especialmente por una razón: puede que EI esté cerca de la derrota física en Siria e Irak, pero su ideología pervive. La organización está creada para perpetuarse a largo plazo, sostiene la página web del Pentágono. Su supervivencia está garantizada a través de un “sistema de franquicias”.
“A pesar de que fracasaran como califato, vemos emerger manifestaciones globales de su marca”, dijo a los periodistas en la citada rueda de prensa el general Kenneth F. McKenzie Jr.
DW actualidad

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