Tócate y sálvate

El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en mujeres, según el INEGI. La mortalidad por este padecimiento considerado un problema de salud pública va en ascenso debido a su relación con la obesidad y los cambios en el estilo de vida.

Al día fallecen 16 mujeres en México a causa del cáncer de mama, de acuerdo a información de la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer A.C. (AMLCC) y la Salvati A.C.

De hecho, el cáncer de seno es la principal causa de muerte por cáncer en mujeres.

Y según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en mujeres. En 2013, se presentaron 5 mil 902 muertes y su prevalencia está considerada un problema de salud pública.

Según las mencionadas asociaciones, entre los años 2008 y 2012 aumentó 20 por ciento su incidencia a nivel global y su mortalidad un 14 por ciento.

Lo peor de este escenario es que el total de los casos, el 58 por ciento de las mujeres llega a atenderse cuando el padecimiento ya se encuentran en etapa avanzada.

El 2014 fue el año con la mayor incidencia de cáncer de mama en las mexicanas, al haberse registrado 28.75 nuevos casos por cada 100 mil mujeres de 20 años o más, tal como lo reveló el INEGI.

A la fecha, el cáncer mamario metastásico puede ser tratable pero no curable. Por ello, la prevención y la atención temprana y oportuna son clave para retrasar el avance de la enfermedad, con efectos secundarios mínimos.

Y es que es triste y sumamente lamentable que la incidencia siga en aumento a pesar de que el 40 por ciento de todos los tipos de cáncer se puede prevenir, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Este organismo prevé que la mortalidad por cáncer se incremente a 45 por ciento, a nivel mundial.

Aunado a que los factores de riesgo están “al alcance de cualquiera”, ya que entre ellos destacan el tabaquismo, el consumo de alcohol, la alimentación con alto contenido graso y los niveles de estrógeno elevados en la sangre.

Esto sin contar dos enemigos que causan ésta y otras enfermedades mortales, los cuales son la obesidad y el estrés.

Y como dijo el INEGI, “existen diversos tratamientos para hacerle frente, pero sin duda, la prevención de factores de riesgo relacionados con hábitos y estilos de vida, así como el conocimiento sobre la enfermedad y la sensibilización por medio de la autoexploración y posteriormente el cribado, pueden hacer la diferencia para la supervivencia”.

Adela Ayensa, directora general de la asociación Salvati, señaló que “este año la AMLCC y Salvati A.C., hemos buscado visibilizar la situación de las mujeres con un diagnóstico de cáncer con metástasis, conocer que la enfermedad no debe significar una la sentencia de muerte, por el contrario, encontrar los mecanismos adecuados para garantizar la atención y brindar el apoyo que necesitan para que puedan gozar plenamente de uno de los derechos humanos fundamentales como lo es el derecho a la salud”.

No lo dejes pasar

Así como no dejas de untarte crema por las mañanas o de tomarte un café al llegar a la oficina o el desayuno amistoso, deberías hacer de la autoexploración una acción rutinaria, cada mes.

Autoexplorar y más allá

Tocarse y autoexaminarse son la mejor manera de prevención y detección temprana, sobre todo porque muchas mujeres se someten a una ecografía o a una mamografía una vez y no vuelven a revisarse, por lo menos una vez al año.

Tocarse para autoexplorarse solo le roba minutos de su tiempo a la mujer y le puede salvar la vida.

Y es que a pesar de que el cáncer de mama no presenta grandes síntomas, conforme se desarrolla da señales de alarma. Entre ellos están la aparición de un “bulto” cerca del seno, en la axila y/o en el cuello. También puede modificarse el tamaño y la forma de la mama y ésta puede tener secreciones e hipersensibilidad en el área del pezón.

A partir de los 20 años de edad es crucial y necesario que la mujer efectúe exámenes de autoexploración en su busto. Se debe consultar con un médico para llevar a cabo la técnica correctamente.

La revisión debe realizarse justo cuando terminó la menstruación y si la persona ya está en la menopausia, se recomienda que se examine mensualmente.

La mayoría opta por hacer esta exploración al tomar un baño o antes de ir a la cama.

Cuidado con la luz

Además de otros factores de riesgo como la alimentación, la Sociedad Mexicana de Oncología señaló que la exposición a la luz artificial en las noches aumenta 14 por ciento la propensión a padecer cáncer de mama.

Ello debido a que este tipo de luz disminuye los niveles de melatonina, que es la hormona que se produce durante la noche. El desequilibrio de esta hormona en el organismo está directamente relacionado al desarrollo de distintos tipos de cáncer, entre ellos el mamario, según la Escuela de Salud Pública Harvard.

También el cérvix

Aunque el cáncer de mama es “mainstream” y las campañas para su prevención abundan, lo cierto es que hay otros tipos de cánceres que afectan a la mujer y que también requieren la atención del público para la prevención y el tratamiento oportuno. Por ende, para disminuir el número de decesos a nivel global.

Uno de ellos es el cáncer cervicouterino, que también es conocido como el cáncer de cuello de la matriz. Inicia en la matriz y es más frecuente en las mujeres que son mayores a 30 años, según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Las mujeres con más riesgo a desarrollarlo son aquellas que empezaron a tener relaciones sexuales antes de cumplir 18 años, las que han tenido más de tres compañeros sexuales y las que han tenido por lo menos tres partos. Al igual que las féminas que fuman, las que padecen problemas de desnutrición o están infectadas –en el cuello de la matriz– por el virus del papiloma humano.

Reporte Índigo

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