Escándalo transatlántico

La Guardia Civil española cateó las oficinas corporativas de OHL en Madrid en el marco de una investigación que sigue la pista a un soborno presuntamente pagado desde México para la adjudicación de un proyecto de infraestructura. Las acciones de la constructora cayeron 8.9 por ciento.

El escándalo ha regresado a tocar la puerta de OHL. Ayer, la Guardia Civil española cateó las oficinas corporativas de la constructora en Madrid.

El precio de las acciones de OHL cayó 8.9 por ciento en el Ibex del mercado de valores madrileño.

Esto ocurrió en el marco de una investigación judicial sobre financiamiento ilegal al Partido Popular, el partido del presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy.

El diario El Español señala que el cateo sigue el rastro de una línea de investigación que apunta al presunto pago de un soborno de 1.4 millones de euros a Ignacio González, el ex presidente de la Comunidad de Madrid y una figura prominente del Partido Popular.

Esta información, obtenida a partir de fuentes oficiales que pidieron el anonimato, refiere que el pago habría sido triangulado desde la subsidiaria de OHL en México para asegurar la adjudicación del tren de Navalcarnero, un proyecto de infraestructura valuado en 362 millones de euros.

A través de un portavoz, OHL México se deslindó de la información dada a conocer en España.

“La operación de OHL México no tiene nada que ver con lo que se ha difundido en España. OHL España está cooperando con las investigaciones y requerimientos de las autoridades locales”, señaló una fuente de la empresa a el diario El Financiero.

OHL cuenta con el 56 por ciento de las acciones de OHL México. El resto de la tenencia accionaria está distribuida entre diversos fondos e inversionistas minoritarios.

Recuento de daños

El escándalo llega en un momento en el que la constructora española aún se encontraba haciendo un recuento de daños de la debacle accionaria de mayo de 2015, que derivó de la revelación de audios que involucraban a funcionarios mexicanos y ejecutivos de OHL México.

El cateo interrumpió un avance de 30 por ciento en el valor de la acción de OHL España que inició a principios de marzo. La dirección de la constructora había puesto en marcha una estrategia de desinversión de activos y reducción de deuda. El 2016 fue un año particularmente malo para la empresa: se presentó una pérdida neta de 432 millones de euros.

Este miércoles, OHL México envió un comunicado a la Bolsa Mexicana de Valores en el que confirmaba lo que su director general, Sergio Hidalgo, había hecho público a un medio de comunicación: los planes de venta del 49 por ciento de dos de sus mayores proyectos, el Viaducto Bicentenario y la Autopista Urbana Norte.

En octubre, la subsidiaria mexicana vendió el 24 por ciento de su filial Organización de Proyectos de Infraestructura a IFM Global Infrastructure Fund por 400 millones de euros. Un día antes, OHL España había concretado otra operación de venta de activos por 500 millones de euros.

Pese a los esfuerzos de resiliencia, el mercado comienza a montar apuestas de que las condiciones podrían empeorar para OHL España.

Las posiciones cortas en el mercado de valores llegaron a un nivel equivalente al 5.6 por ciento del capital de la constructora.

En mayo de 2015, en el peor momento de la compañía, las posiciones en corto equivalían a 9.2 por ciento del capital de la firma.

Déjà vu de corrupción

El escándalo del tren de Navalcarnero hace eco del escándalo del Viaducto Bicentenario, obra que fue adjudicada a OHL México cuando el presidente Enrique Peña Nieto era gobernador del Estado de México y el secretario de Comunicaciones y Transportes Gerardo Ruiz Esparza era el secretario de Comunicaciones de la entidad.

En mayo del 2015 salió a la luz un audio en el que José Andrés de Oteyza, entonces presidente del consejo de administración de OHL México, le dice a Pablo Wallentin, representante de la empresa, que la operación de la tercera y cuarta fase del Viaducto Bicentenario constituye un fraude.

De acuerdo a las grabaciones, OHL estaría cobrando un aumento tarifario injustificado para financiar la construcción de fases que probablemente no serán concretadas debido a que su realización está condicionada a estimaciones infladas de tráfico futuro.

El escándalo derivó en la salida de Oteyza y de Wallentin. El primero fue sustituido en la presidencia del consejo de administración por Juan Luis Osuna, a quien Oteyza señala en las grabaciones como el artífice del presunto fraude.

En otra grabación, Apolinar Mena, entonces secretario de Comunicaciones del Estado de México, es exhibido pidiendo a Pablo Wallentin que realice gestiones para su estancia vacacional en un hotel propiedad de OHL México en la Riviera Maya. Mena dejó el cargo posteriormente.

Esto, sumado a las acusaciones recientes de OHL España, abre un cuestionamiento respecto a si las presuntas prácticas de corrupción de la constructora representa parte de un modus operandi sistemático en la compañía.

La crisis de relaciones públicas de mayo de 2015 también salpicó a Ruiz Esparza, quien aparece presuntamente en una grabación con Pablo Wallentin discutiendo una reunión del presidente Peña Nieto con Osuna, Oteyza y Juan Villa Mir, el entonces presidente del consejo de administración de OHL España.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes negó la autenticidad de las grabaciones.

El 7 de mayo de 2015, cuando se conocieron los primeros audios, el valor de las acciones de OHL México cayeron 10.2 por ciento y las de OHL España 9.1 por ciento.

En marzo de este año, el diario español Expansión publicó que versiones extraoficiales apuntaban a que IFM Global Infrastructure Fund haría una oferta pública de adquisición por hasta el 50 por ciento de OHL México.

El legado del escándalo de OHL México es gris: una multa de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores por 71.9 millones de pesos y una pérdida de valor de mercado de 48 por ciento entre mayo de 2015 y enero de 2016.

Reporte Índigo

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