Andrés Manuel el Profeta

Por: Bernardo Cerdeira Cobos

Estimado púbico lector, les comparto mi editorial de la semana empezando por hacer una reflexión sobre la libertad política que exige la separación de Iglesia y Estado. Para todos los actores políticos que participan de manera activa este principio es defendido con frecuencia, pero rara vez se comprende de verdad.

Apropiadamente, esta separación está basada en el principio de la libertad intelectual. Significa que cada individuo debe ser libre de pensar y de aceptar cualquier idea que le parezca bien.

En el ámbito político de nuestro país parece que en el partido de Morena (Movimiento Regeneración Nacional) se están tomando la semana santa con mucha seriedad y fe, un servidor en lo personal, considero que uno se asombra cuando oye a los seguidores hablar de sus candidatos. La cantidad de bondades que les ven, las enormes características positivas que pueden ir desde la mirada generosa y visionaria, al carácter apasionado, los comentarios excedidos, las alabanzas, etc.

Todo este fanatismo religioso y apasionado de la política, está en práctica por el equipo más cercano de López Obrador, tenemos el ejemplo de John Ackerman que es de los principales asesores, ha comparado al Peje con Gandhi y con Emiliano Zapata, para mi es absurdo esta comparación, aunque para varios es la esperanza de México.

Si ustedes recuerdan Andrés Manuel hace años se comparó con Jesús y se irritó de sobremanera porque los medios le daban mayor cobertura a la convalecencia del papa Juan Pablo II que a su campaña.

Como se mezcla las actividades políticas con mucha similitud a las actividades religiosas, normalmente quien se siente salvador del pueblo abriga ese tipo de pensamientos y comparaciones. Ven en su proyecto luces de salvación, llamados divinos, se sienten redentores, creen que su palabra se convierte en acción y su mente es fiel reflejo de las que por miles de años han caracterizado a los fanáticos religiosos.

Si bien es cierto que la ambición es parte fundamental de lo que mueve al líder, también lo es la lisonja de sus seguidores, la adulación sin freno ni límite de la cual, muchos, prefieren rodearse al final de la jornada. El elogio, la hipérbole sobre el jefe, si se hace en público es mejor.

El político tabasqueño, pareciera que se convirtió en Juan “El Bautista” Tiene el poder divino de perdonar los pecados priistas. Todo es perdonado por AMLO siempre y cuando acepten ser sus candidatos en Morena, ya que este polémico personaje, desprecia su militancia y requiere de cuadros políticos de sus opositores y ex amigos, supuestamente.

Todo aquel que se sume a Morena sufrirá una profunda trasformación moral, el evangelio de AMLO curará sus pecados políticos, dejaran en sus partidos toda la perversión para descubrir, a través del mesías, su verdadera vocación: servir a México.

Los integrantes el PRD buscan despavoridos la protección del manto sagrado del mesías de Tabasco, a este parece no importarle que se sumen experredistas avezados en lo más bajo de la política. Todo suma, dirían los clásicos. La Ciudad de México es un botón, todo el PRD desde líderes “grandes” como el senador Miguel Barbosa, hasta “chiquitos” líderes de colonia, hasta en el senado de la república, todos renuncian a sus pecados por adorar a AMLO.

En el estado de México la candidata de Morena le reza a todos los santos y pide la intercesión del profeta Obrador en todos sus spot de campaña, tomando en cuenta que su divina participación de salir en toda la propaganda de Delfina logara hacer el milagro de ganar las elecciones para un estado clave por la cantidad de votación que representan a nivel nacional.

Grandes milagros están demostrados, como dicen las escrituras de Ricardo Monreal Ávila, (dos veces diputado federal, senador y gobernador por el PRI; senador por el PRD-PT; diputado por el Movimiento Ciudadano, jefe delegacional en Cuauhtémoc por Morena) así como por arte de magia de la que sólo es capaz AMLO, dejó en su pasado las malas artes aprendidas en el PRI, PRD, PT y MC para venir a salvar a los habitantes de la Ciudad de México. “Que alguien me explique”.
En la República del amor todos seremos buenos gracias a las enseñanzas del mesías de Macuspana. Gracias por su atención.

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